HIPATIA
Filósofa y astrónoma griega, nacida en la ciudad de
Alejandría, entre los años 370 y 380 d.C., hija del
célebre matemático Teon, eminente sabio de esta tan
prestigiada ciudad y reconocido comentarista de Euclides y Ptolomeo,
(enunciador de la teoría de los epiciclos, dos siglos antes, en
un intento de explicar el movimiento planetario en la bóveda
celeste en un sistema geocentrico). Murio alli en 415 d.C.
Teon inició la educación de su hija en las
Matemáticas, Astronomía y sobre todo en Geometría,
materias consideradas en la opinión corriente de esa
época, como la introducción necesaria al estudio de la
Filosofía. Se supone que oyó también la
cátedra de Proheresio, notable comentarista de
Aristóteles y Platón; en dicha ciudad de
Alejandría y considerado a la vez destacado exponente de la
corriente Sofista.
Una estancia en Atenas, le permitió acceso a la cátedra
de Plutarco, notable maestro de Aristóteles y Platón.
Según algunos historiadores, su papel fue activo en grado sumo,
en las enseñanzas de la Filosofía Esotérica, base
de las enseñanzas del mencionado Plutarco, en unión de la
hija del mismo y de Siriano y Herculeyo.
A su regreso de Atenas a Alejandría, el prestigio ganado y su
belleza sin igual, le hicieron merecedora del apelativo “Bella como
Afrodita y sabia como Palas Atenea”. Estas gracias aunadas a sus
virtudes, elocuencia y talento, la hicieron ídolo de multitud de
admiradores y discípulos, que gustosamente saboreaban sus
enseñanzas de filosofía platónica; en la corriente
derivada de la misma, que fue conocida como Neoplatonismo.
Alternaba en las discusiones con los más destacados y
distinguidos hombres intelectuales de la época. Su conducta
digna en extremo e intachable, se complementaba con la gravedad de su
discurso. Si bien en varios casos, la convivencia por razón
natural fue muy cercana, nunca se supo de una relación
sentimental íntima o que haya contraído matrimonio.
Como era de esperarse, por su nacimiento, educación y a su sed
de conocimiento, tuvo cierta relación de apego con la
Doctrina Cristiana, pero nunca mostró alguna firme
convicción. A la vez, su amplitud de criterio le permitía
frecuentar a Temisio y otros ilustres paganos, pero sin mostrar una
gran afinidad con las ceremonias propias del paganismo; habiendo sido
incluso acusada de simpatizar con el Cristianismo.
Su enseñanza de la Filosofía infundió nueva vida a
esta corriente, que en esa época venía de un tiempo de
escaso interés general. Entre los numerosos discípulos
atraídos por Hipatia, se cuenta, a Sinesio de Cirene que
llegó a ser Obispo Cristiano de Tolemaida, del cual se conservan
cartas dirigidas a su maestra tratándola con gran respeto e
incluso solicitando la aprobación de la misma, para la
publicación de algunas de sus obras, como sucedió con
Díon y el Tratado de los Sueños.
Además Hipatia sostenía muy cercanas relaciones con
Orestes, prefecto de la ciudad y el cual buscaba su consejo y ayuda, al
igual que los magistrados de la ciudad y un sinnúmero de
ciudadanos ilustres, con los cuales se formó un círculo
de estrechas amistades y relaciones estrictamente intelectuales, aunque
de cierta intimidad, como sucedió con Sinesio. Cirilo, por
aquél entonces Obispo de Alejandría, veía con muy
malos ojos estas relaciones con Sinesio y con los demás,
llegando a mostrar cierta envidia y recelo, por el abierto acceso que
tenían a la casa de su enemiga, sin impedimento alguno tan
grandes personajes. A su lado y producto de sus fogosas predicaciones,
se fue formando un grupo de fanáticos seguidores.
Debido a que la corriente del Neoplatonismo cuyo inicio se atribuye a
Porfirio (ca 203 – 304 d.C.) y que contenía una fuerte
crítica a la Doctrina Cristiana, que a pesar de las
persecuciones se encontraba en franca expansión, estaba armando
por aquel entonces, una teoría que con el tiempo,
reuniría todos los argumentos de la Filosofía Griega,
presentándola con un punto de vista religioso que
rivalizaría con la Doctrina Cristiana. Es fácil de
imaginar el rechazo que Cirilo y otros fundamentalistas seguidores,
sentían hacia esa doctrina que divinizaba a los cuerpos celestes
y a las estrellas; atribuyéndoles un cierto grado de
inteligencia y considerándolas como eternas físicamente.
Además proclamaban la imposibilidad de la Encarnación
Divina. Por su parte el pensamiento cristiano rechazaba tal
divinización y la eternidad del mundo físico.
Se tenía pues, todo un escenario de confrontación a pesar
de las amistades intelectuales que tenía Hipatia. En uno de
tantos conflictos que eran normales por aquella época en
Alejandría, este escenario ideal para la confrontación,
entre los seguidores de Cirilo con su fanatismo tan peculiar,
así como el de los seguidores de Hipatia; culminó en un
hecho que llenó de oprobio no sólo a Cirilo, sino a la
Iglesia Cristiana de aquel tiempo. En una ocasión rodeada por
una muchedumbre de fanáticos, dirigidos por un Lictor, llamado
Pedro y azuzada por éste, rodeó el carro de Hipatia, a la
salida de su casa, la sacó a rastras hasta la Iglesia Cesariana
en cuyo exterior fue lapidada, descuartizada y posteriormente sus
miembros arrastrados entre gritos de jubilo hasta un lugar llamado
Cinaron donde fueron quemados. Tal fue el oprobioso hecho que
llenó de vergüenza infamante a la Iglesia de
Alejandría de esa época. Difícil es pensar que
Cirilo haya sido completamente ajeno a estos hechos, sin embargo en el
mejor de los casos se considera que no midió las consecuencias
de su fogosa predicación.
Cirilo que había sucedido a uno de sus tíos como
Patriarca de Alejandría en 412 d. C., tres años antes de
este vergonzoso hecho, posteriormente fue canonizado pero notables
historiadores posteriormente, han aclarado que fue por su
contribución tan favorable a la Doctrina Cristiana, en fuertes
conflictos teológicos medio heréticos sostenidos por
Nestorio, Patriarca de Constantinopla y no por los vergonzosos hechos
anteriores.
Desgraciadamente habiendo ido a dar a la famosísima biblioteca,
sus enseñanzas y el método de las mismas, así como
sus obras, se perdieron irremisiblemente. Se sabe sin embargo,que
escribió valiosísimos comentarios al “Canon
Astronómico de Ptolomeo” y a las “Secciones Cónicas de
Apolonio de Pergamo”. Aunque se conserva una tabla astronómica
que se le atribuye integramente junto con la obra atribuida a
Teón, su padre la cual hasta el siglo XVII supuestamente fue
rescatada, pero que no se ha podido encontrar por el autor de este
trabajo. Esta información nos llegó a través de
Damascio, Hesiquio, Suidas, Focio y Sócrates, éste ultimo
destacado historiador eclesiástico.
Si los detalles específicos de sus aportaciones a la ciencia, se
perdieron para siempre, el impulso generado por ella y otros en la
compleja trama intelectual de un paganismo ya herido de muerte en ese
entonces y el Pensamiento Cristiano fue definitivo y varios
filósofos de origen pagano, en décadas y siglos
posteriores como ya se dijo, fortalecieron la Doctrina Cristiana en su
riqueza intelectual y que culminó con la aparición de la
Escolástica (la Ciencia de la Escuela) método intelectual
que tendió a fusionar la Filosofía Antigua con la
Doctrina Cristiana, entre los pensadores medievales y que a
través de San Agustín, fue heredera de Platón y de
Aristóteles y representó el intento de armonizar la
Doctrina Evangélica con la Filosofía, dotando al
Pensamiento Cristiano de una estructura filosófica.
La personalidad y renombre de Hipatia han trascendido de tal forma que
en pleno siglo XX un asteroide fue nombrado en su honor. Su amplitud de
criterio y deseo no sólo de compartir sus conocimientos, sino de
impulso a la evolución del pensamiento científico, le
dieron una destacada trascendencia histórica en la Historia
Universal. Muchas obras literarias y novelas se han escrito
teniéndola como tema principal, pero desafortunadamente lo
expuesto en ellas, relativo a sus enseñanzas y aportaciones
concretas al desarrollo científico de su tiempo, son
presunciones deducidas, pues como ya dijimos, su obra se perdió
para siempre con la quema de la biblioteca de Alejandría.
Carlos Ajuría Pérez
Curso de Diplomado de Astronomía
Universidad de Sonora.
Chihuahua, Chih.
Noviembre del 2003